Empezamos porque el buen trabajo moría en la presentación
Octopulse nació de una queja. Las agencias ganaban concursos con conceptos bonitos, pasaban la construcción a quien cobrara menos y lanzaban algo que poco se parecía a lo que el cliente había comprado.
Así que pusimos a diseñadores e ingenieros en un mismo equipo con un mismo plazo. Ocho brazos, un sistema nervioso: diseño, código, marketing y SEO avanzando juntos en vez de lanzarse el trabajo por encima de un muro.
Hoy trabajamos con startups y empresas asentadas por toda Europa y más allá, en productos que tienen que pagarse solos después del lanzamiento.
